Escribir siempre ha sido medicina para mi alma. A veces lo olvido, y tienen que recordármelo. Entonces lo retomo, y me doy cuenta del bien que me hace, de lo que me cura y reconforta, de que las letras son mis amigas incondicionales y que no necesito pensar para que surja lo que quiero expresar, aparece.

Quizás este haya sido mi mayor regalo del 2020, ser consciente de lo que significan las letras, escribir y expresarme tan comodamente en cada renglón sin importar quien esté al otro lado.

He encontrado mi estilo escribiendo, he encontrado la manera de ser más yo entonando y empieza a gustarme lo que de ahi aparece. Sin guiones, sin estructuras, mi escritura improvisada. La que más me emociona.

No ha sido un año de muchas publicaciones, y sin embargo, todo lo que el 2020 ha traido conmigo han sido post con más alma que nunca.

Escribir desde dentro, publicaciones muy personales, algunas incluso enmascaradas en las que he abierto mi corazón y me he desnudado al publico sin identidades.

He escrito cartas, para que almas enfermas y solitarias encontrasen un minimo consuelo, una mano amiga, o una simple compañía en la distancia.

No he escrito post como de costumbre, pero me ha ayudado a liberarme en cientos de hojas en blanco que estan dando forma a mi pequeño gran libro. Le he robado tiempo al blog y se lo he dedicado a él, para de esa manera, llenar páginas con todo mi empeño.

Pero ha sido un año duro, con muchos imprevistos, muchas penas y alguna alegría, que ha trastocado nuestras vidas, nuestra libertad, nuestro animo y nuestras ganas. Escribir se ha complicado por momentos, las ganas han sido protagonistas en esta historia y han actuado muchas veces invisibles.

Aun con todo lo malo que nos a arrastrado el 2020, a mi me ha aportado tanta felicidad que esas ganas ausentes han reaparecido por momentos para recordarme por qué estoy aqui y por qué sigo escribiendo.

Y no solo a las letras he de agradecer tanto, sino a la gente que me acompaña y me inspira, a los que creen en mi, a los que gozan al leerme, a los que se emocionan y a los que sienten cada uno de mis logros como suyo, ellos saben quienes son.

Este año he cumplido uno de mis sueños, recibir un reconocimiento a mi trayectoria en 2019 con el Premio Madresfera al mejor blog Personal, pero lo que pocos saben es que pese a todo lo que yo ya he conseguido con mi blog, han sido las letras las que me han regalado a mi sensaciones que ahora son parte de mi y que dudo algun día pueda abandonar.

Sé que escribir ha venido a mi para quedarse.

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