Los piojos psicológicos son peores que los físicos.

Hace unas semanas India llegó un del cole con piojos.

Le quité exactamente 3 piojos. El primero que apañé le vi en un pelo despeinado de asomaba de su trenza deshecha. Pensaba que era un mosquito, en mi vida había visto un piojo.

Corrí al baño a enseñárselo a mi marido y a que me asegurara que eso que tenía entre mis dedos no era lo que me estaba imaginado. No obtuve la respuesta esperada. Era un pijo.

¿Qué hago? ¡¡¡¡¡¡¡¡Qué hago!!!!!!!!!

Es viernes, bien, tenemos todo el fin de semana para combatir esta batalla antes de volver limpia al cole y no la vamos a perder.

Pero…lo peor está por llegar, de repente a ti te pica todo, automáticamente comienzas a sentir los piojos corriendo por tu cabeza. Y entonces, tú te das cuenta de que tu tambien tienes piojos. Piojos psicológicos, que os juro que es bastante peor que los que tienen los niños.

Corres a la farmacia » Buenos días, por favor deme el tratamiento más fuerte que hay para combatir piojos en una niña que tiene el pelo largo, muy largo y que tambien me sirva para mi»

Para todo esto miras quién más está en la farmacia, porque el tema piojos, aunque está muy extendido, a mi aun me da algo de apuro decirlo en alto, no puedo creer que mi hija tenga piojos, te repites una y otra vez.

Sales de la farmacia con todo el kit, desinfectante, champús, lendreras múltiples, repelentes…» menudo negocio» piensas mientras pasas la tarjeta.

Y comienza la lucha.

Para el primer día preparas una especie de «beauty party» con la que consigues engañar a tu hija de 3 años, hay que aplicar este producto, luego masajear, ahora ponemos un gorrito, se lo quita, se lo pone, se lo pone a la muñeca, para quieta que esto no funciona, y lo que se convierte en 8 minutos de tratamiento lo alargamos a 30, por asi acaso no ha hecho efecto.

Yo igual, por supuesto, tengo piojos, les noto, les siento, no se ven, pero yo sé que están ahi. Mi tratamiento dura casi una hora, vamos que me quedaré calva pero no hay cabida para piojos en mi vida.

Lavamos.

Turno de lendrera. Peina, pasa, repasa, repeina, estate quieta, necesito más luz, ven aqui, para, no te muevas, cinco minutos más y vuelta a empezar.

Secamos con aire frío, abrígate nena que si aplico calor nacen otra vez, eso pone en el prospecto.

Mi turno, 2 horas pasando lendrera y ahí no aparece nada, pero ojo, yo sé que siguen ahí, que no han muerto tras el tratamiento, los míos son inmunes, seguramente han mutado y me ha tocado los que resisten a los tratamientos. Estoy segura. Repaso.

Cambio sábanas, mantas, colchas, almohadas y todo a la lavadora a 60ºC , repito operación todos los días no vaya a ser que críen por la noche y se me despiste algo. Obsesión.

Y la lendrera se convierte en mi más mejor amiga durante un periodo, nos levantamos repasamos, después de comer repasamos, después de cenar repasamos y así día tras día en los que altereno con tratamiento, que aunque pone repetir a los 7 días tu no te fías y decides adelantarlo un poquitín.

Estoy segura que a los dos días no quedaba ni rastro de piojos en casa, materialmente es casi imposible después de mi insistencia, sin embargo, algo en mi cabeza me hace no parar, y llevamos cerca de 2 semanas pasando lendreras sistemáticamente.

Dicen que es mejor prevenir que curar…el caso es que yo sigo sintiendo los bichos, y todavía no he encontrado ni rastro en mi cabeza.

Tengo piojos psicológicos y no lo puedo evitar.

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