Los pequeños modifican nuestros hábitos vacacionales y nuestra región esconde rincones perfectos para compartir con ellos

Buscar un destino adecuado, que ese lugar sea compatible con niños, que tenga las comodidades necesarias y que, además, se adapte a nuestro bolsillo. Antes ni se pensaba en todos estos hándicaps, ahora se valora más que las vacaciones se adapten más a las necesidades de los pequeños que a las nuestras. ¿Y es realmente necesario?

Hoteles con animación infantil, campings con piscinas para niños, parques temáticos cerca, habitaciones adaptadas, servicio de comidas donde puedan hacerte un puré en un apuro… Y todo cerca, la playa cerca para que no haya que andar mucho, un centro de salud y farmacia cerca por si desafortunadamente el niño decide ponerse malo en vacaciones, algo bastante habitual.

La verdad es que hoy en día hay infinidad de posibilidades para que disfruten los niños en vacaciones, para que disfruten las familias, para que disfrutemos todos. Y luego pienso en la suerte que tenemos quienes vivimos en Cantabria, con todo lo necesario para pasar unas vacaciones con niños ideales sin apenas salir de casa.

La naturaleza cerca, los Picos de Europa y sus imponentes montañas que permiten aventurarte en un atrevido viaje hacia el cielo desde el Teleférico de Fuente Dé o caminar por alguna de sus cientos de rutas. Disfrutar de los caminantes lebaniegos hasta el Monasterio de Santo Toribio o, simplemente, descansar entre montañas con el sonido de los animales.

Y a menos de una hora poder bañarte en las aguas del Cantábrico en cualquiera de nuestras playas, desde San Vicente y la península de Pechón, que bien podría parecer de algún rincón del Pacífico, pasear por el parque natural de Oyambre, Costa Quebrada y sus acantilados, observar la desembocadura del río Pas desde la Picota, disfrutar de El Sardinero y coger la lancha hasta el Puntal o hacer surf en las playas salvajes deRibamontán al Mar, hacer la ruta hasta el Faro del Caballo en Santoña, montar a caballo por la playa Salvé de Laredo y terminar observando elatardecer en Castro Urdiales.

Idas y venidas

Caminar por pueblos pintorescos llenos de historias medievales y calles empedradas como el pueblo de las tres mentiras, Santillana del Mar (ni llana, ni santa ni tiene mar) y su zoo o Comillas y su famoso Capricho de Gaudí o la maravillosa Universidad Pontificia. Descubrir lugares ocultos entre las cuevas de nuestra región, las de Altamira, el templo de las pinturas, la del Soplao y sus estalactitas blancas o las del CastilloCuvalleraPendo Coventosa, hay donde elegir.

Imaginarte en un safari dentro de Cabárceno y caminar entre tigres, jirafas, osos y muchos más. Desde el suelo y desde el cielo con sus cabinas voladoras. O ver, bañados por el mar, los pingüinos y focas en la Península de La Magdalena mientras subes en tren al Palacio. Comerte un buen chocolate con churros en Liérganes y adentrarte en la Cantabria profunda, la más antigua y su Bárcena Mayor, pasear entre Secuoyas en Cabezón, perderte entre los laberintos de Villapresente, incluso ver el Nacimiento del Ebro y subir hasta Alto Campoo.


Poco nos hace falta más que nos acompañe el tiempo para disfrutar con nuestros pequeños, no es necesario salir de vacaciones fuera de la región para disfrutar de unas buenas vacaciones.

Porque nuestra Cantabria es infinita, infinita de posibilidades.

Espero que disfrutéis de vuestras vacaciones o momentos de desconexión

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