Los buenos modales son el primer instrumento de convivencia, esencial para poder relacionarnos con los demás de forma agradable .

Ahora lo llaman habilidades sociales, suena más moderno, pero no deja de ser lo mismo.

Desde que dicen sus primeras palabras intentamos incluir lecciones de modales como las palabras mágicas “gracias” o “por favor”, palabras que expresan mucho más que unos buenos modales, palabras que expresan agradecimiento hacia lo que los demás hacen por nosotros, por eso debemos enseñarles a nuestros pequeños el significado de cada palabra.

Términos que implican algo más que reglas sociales compartidas, que implican valores, habilidades o agradecimientos, es algo más que educar en cómo decir las palabras, es una forma de mostrarles que deben tener en cuenta a los demás y ser considerados con los que nos rodean.

India dibujando

Estas habilidades sociales pueden servirnos a la hora de enseñar límites a nuestros hijos en situaciones cotidianas donde ellos mismos aprenden a reforzar la autodisciplina.

Enfados con amigos donde debemos enseñarles que no por ello deben golpearse, que al gustarle más el juguete de su compañero que el suyo no puede arrebatárselo sin más, que por mucha hambre que tenga no tiene derecho a comerse la comida del resto, o que por muchas ganas que tenga de entrar en el cole debe esperar su turno en la cola.

Los buenos modales no están pasados de moda.

Las interacciones sociales son mucho más fáciles cuando uno es amable, agradable o cortés, y lo mejor de todo es que el entorno suele corresponderte de igual manera. Trata a los demás como te gustaría que te tratasen a ti.

Los niños que se muestran empáticos además de recibir el mismo trato les costará menos relacionarse con los demás y ampliará el círculo de amistades.

Pero no todo son las gracias, de nada, por favor, el buenos días o adiós, no nos olvidemos del respeto hacia los demás, ser considerado o atender, o simplemente ser mejor persona.

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