Se acerca el Día Internacional de la Mujer y no se me ocurre mejor momento que dedicarle estas palabras a ellas, nuestras niñas que algún día serán mujeres. Cerca de 90 años de lucha por la igualdad que se celebra en nuestro día, permitiendo unirnos a todas las mujeres del mundo, muchas separadas por kilómetros, por fronteras, por cultura, por religión o política. Pero unidas en la lucha por la igualdad con el hombre.

Pero es una lucha diaria que debemos fortalecer día a día con nuestras pequeñas. Empezando desde la educación en casa, pasando por sus coles y acabando en la calle.

Recientemente leía un artículo sobre el ‘Dream Gap’, una campaña de la muñeca Barbie que se compromete a luchar contra los perjuicios de género e inspira a las niñas a imaginarse que pueden ser lo que ellas quieran. Se destaca la brecha que existe entre las niñas y su potencial.

Así, desde pequeñitas marcándose límites. Y es que las niñas entre los 5 y 7 años dejan de creer que no serán capaces de alcanzar sus sueños porque encuentran mayores limitaciones que los niños a la hora de considerarse inteligentes y, como resultado, comienzan a perder confianza en sus habilidades creyendo que no pueden ser ingenieras, científicas, astronautas… ¿Pero por qué? Por los condicionantes sociales y la educación.

No sé vosotros, pero yo me niego a que mi hija no pueda soñar con ser o llegar lo alto que se imagine sólo por ser niña. Es básico que nosotros, como padres, les hablemos a nuestros hijos, independientemente de su sexo, desde el principio de la igualdad.

Influencia en positivo

Tenemos un arma súper poderosa en nuestras manos y muchas veces no somos conscientes de ello, nosotros somos sus ‘influencers’ más cercanos y no hay mejor ejemplo que el nuestro para su educación. Si queremos optar a un mundo más equitativo, libre de brechas sexistas, es básico empezar desde casa.

Que vean que mamá no es la que siempre friega o hace la comida, o que papá es el mecánico o cambia los enchufes. Que mamá siembre y papá tienda la ropa se convierta en hábitos normales y no extraordinarios. Hay que enseñarles que existen mamás ejecutivas y papás amos de casa. Por lo que ellos, ya sean niños o niñas, podrán ser lo que quieran de mayores.

Se habla mucho de empoderar a las niñas desde pequeñas. ¿Qué significa esto? En cuanto a las mujeres, «el proceso por el cual aumentan su acceso al poder y se transforman las relaciones desiguales de poder entre los géneros». Empoderar a las niñas significa enseñarlas habilidades de liderazgo para que en un futuro puedan tener armas o herramientas y, de ese modo, puedan evitar en sus vidas conductas machistas o, al menos, enseñarles a detectar señales a tiempo.

Poco a poco, estamos consiguiendo vencer estas barreras, pero aún queda mucho por hacer. Educar a nuestras hijas es importante, aunque enseñarles a nuestros hijos que las niñas no son el sexo débil es fundamental. Podemos, si nos esforzamos, hacer un mundo mejor desde nuestras casas donde nuestros hijos pasan la mayor parte del tiempo y donde se aprenden los valores más importantes. Enseñarles que el amor y el respeto van acompañados.

Dedicarles tiempo, jugar con ellos a soñar que son médicos, bomberos, peluqueros, ingenieros o carpinteros independientemente de su género.

Enseñarles que se puede vivir en un mundo más equitativo. Más justo. Dicen que puede hacerse realidad…

Os dejo el enlace al articulo Nuestras Niñas serán Mujeres que he escrito para Cantabria DModa

ttps://www.eldiariomontanes.es/cantabria-dmoda/cantabros-dm/ninas-mujeres-20190306223756-nt.html

A %d blogueros les gusta esto: