Cuando uno escribe en un blog tiene que mostrarse lo más sincero posible y no engañar a los lectores, si os describo un post parto estupendo os engañaría…

Ya ha pasado un mes desde que nació mi pequeña, el mes más feliz de mi vida, pero no voy a negar que  en cuanto a emociones ha sido un mes duro.

Como todos sabéis India vino al mundo por cesárea programada, me lo hicieron a las 14.53h de un tres de agosto. 


La cesárea es una cirugía mayor:

Una vez que la anestesia ha hecho efecto, se inicia la cirugía. Habitualmente se realiza un corte de piel transversal (horizontal) en el borde superior del vello púbico (es lo que se llama ‘incisión de Pfannenstiel’).

Después de cortar la piel, se separa la grasa y se corta en sentido transversal la aponeurosis, que es una fuerte capa que sujeta los músculos abdominales y los intestinos. Los músculos abdominales se separan, no se cortan. El peritoneo, una fina bolsa donde se acumulan los órganos abdominales, se desgarra suavemente con los dedos. Así se accede al útero. Este se abre con un corte transversal por una zona llamada segmento, que se encuentra entre el cuello y el cuerpo del útero, para sacar al bebé.

Como veis no se trata de una simple cirugía, hay mucho más detrás de una cesárea, puntos internos al cortar 5 capas : piel, grasa subcutánea, aponeurosis muscular, peritoneo parietal y utero. Casi nada, solo en la capa externa de piel, la visible yo tuve 9 puntos.


En la operación no sentí ningún dolor, excepto un dolor agudo en cuello y hombros, el anestesista me comentó que probablemente se tratase de un reflejo de la operación.


Tuve alguna náusea y bajada de tensión pero recupere rápido.

En reanimación sangré bastante, te aprietan la barriga para ayudar a bajar el utero y recuperar antes.

Cuando subí a planta no me dejaron moverme de la cama en 12h, a mí me tocó a las 3 de la mañana. Me levantaron entre las enfermeras a la butaca de la habitación y dure aproximadamente unos 45 min. Porque me mareé y tuve que avisar para que me devolviesen a la cama. 

Al día siguiente tuve la primera cura y me quitaron la sonda de la vegiga…que dolor!

Fue al segundo día cuando pude ducharme y verme en el espejo la cicatriz … La vi enorme y justo encima estrías que me habían salido la última semana de embarazo…todo un cuadro vamos!

Los días posteriores se limitaron a curar la herida tanto en el hospital como en el ambulatorio una vez dado el alta. 

Me miró al espejo y ya no veo mi cuerpo, el pecho ha crecido más y más, debido a la lactancia, la barriga aún no ha vuelto a su ser, las estrías del vientre me traen por la calle de la amargura y luego está la cicatriz que aunque queda a la altura de la braguita, me forma un pliegue en la barriga que tampoco me gusta.


Es una época dura, porque no nos vemos atractivas, yo por el momento intentó ocultar mi cuerpo todo lo que pueda hasta que vaya recuperando mis formas.

He bajado mucho de peso y él hinchazón, se me nota bastante físicamente pero internamente me siento cansada, me duele la barriga por dentro y estéticamente mi vientre esta feo.

He escrito este post para las futuras cesáreas y los papás que me leéis, la cesárea nos hace débiles durante una temporada, intentamos abarcar todo como sí estuviésemos recuperadas y no es así. 

El atender al bebé, cogerlo en brazos, agacharnos a por cualquier cosa, vestirnos, calzarnos, hacer las tareas…cada cosa se nos hace difícil cuando nos acaban de abrir la barriga. 

Y luego está la parte psicológica, estamos más sensibles, la de veces que he llorado yo cuando he estado sola auto convenciéndome de que podía con todo o auto convenciéndome de que pronto recuperaré mi cuerpo…pero no, necesito tiempo. 

Todas necesitamos nuestro tiempo. 

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